25.11.08

Capitulo 7.

- ¡¿En que rayos estabas pensando?!- grité una vez que estuvimos seguras en la habitación del teatro, con la puerta cerrada bajo tres candados.
Helena suspiró y no respondió. No había dicho ni pío desde que salimos corriendo, y por su expresión supe que no lo diría en el futuro. Contuve las ganas que tenía de ponerme a gritar. No era seguro. Pero ya encontraría mi venganza. Helena me debía una muy grande.

Esa noche dormimos ahí. Como sospechaba, mi compañera no dijo nada. Era muy típico de ella callarse en los momentos oportunos; aunque ese termino que no tuviera el mismo significado para mí.

El terror de la noche anterior no desapareció en toda la mañana. Tenía clavadas en mi retina miles de imágenes, como los jeroglíficos del muro, el extraño sujeto y su sangrienta expresión, y sobretodo, la última mirada de Mr. B. Demás está decir que no presté ningún tipo de atención a las clases; pero eso ya era habitual.

- Elizabeth, Helena; ¿Pueden acompañarme un minuto?- tan distraída estaba, que el momento que había temido toda la mañana llegó sin que me enterara. Mr. B estaba plantado en la puerta del salón, esperándonos.
Helena me miró con la cara blanca como el papel, la misma que seguramente tenía yo. Salimos en silencio, como si se tratara de nuestra marcha fúnebre. Si La Tortura estaba presente seguramente habría preferido la marcha.
Mr. B nos dirigió una mirada amable, supuestamente un saludo; sarcasmo, pensé de inmediato.
Nos condujo a su oficina; el departamento de lenguaje; su guarida, como solía llamarle Helena.

- Tomen asiento, ¿Puedo ofrecerles té, o café?- dijo con la misma amabilidad, o el mismo sarcasmo, según yo.
- No gracias- respondí con un hilo de voz. Quiero vivir, pensé.
- Yo si tomaré un té, muchas gracias. – dijo Helena. Eran sus primeras palabras desde la noche anterior. Yo abrí la boca y la dejé ahí, mientras la miraba con cara de ¿Estás loca, o qué?
- Sin arsénico, por favor- murmuró muy despacio, aunque yo estaba segura de que él la había escuchado.
- Por supuesto- sonrió el profesor. Pasándole una humeante taza.- Bueno, las he llamado para que hablemos de… - titubeo un segundo, parecía estar buscando las palabras- … de lo ocurrido anoche.
- ¿Piensa darnos una explicación acaso?- inquirí levantando una ceja. ¿De donde había sacado valor para decir eso?
- No creo que le deba explicaciones a nadie, Elizabeth… después de todo, soy un adulto.- respondía la pregunta con tanta tranquilidad, que me pregunté si era una broma.
- Lo que Elizabeth quiso decir, creo, es…- vaya, de repente Helena se convirtió en mi vocera oficial - … ¿Qué es lo que está ocurriendo, profesor?
- Escuchen… esto tal vez les resulte extraño, pero lo cierto es que las necesito. Por eso les explicaré lo que sucede. – no presté atención a su mirada; pero la verdad, es que era difícil no ceder ante ella. Mr. B era el tipo de sujeto que podía convencerte solo con el poder de su palabra, y si a ello le añadía su mirada, simplemente estabas frita. Intente no hacerle caso
- Bueno, ¿Nos explicará por qué se ha robado la mitad del colegio?- pregunté con la mayor educación que fui capaz.
- Robar, no creo que sea la palabra adecuada, Elizabeth… Recuperar, sería el término que yo usaría.
- ¿Recuperar? Entonces, ¿Es cierto?- Los ojos de Helena echaron chispas de emoción.
- ¿Qué es cierto?- pregunté consternada. No tenía idea de que rayos estaba hablando.
- Hay leyendas que dicen que este colegio, pertenecía a alguien, a una familia de escritores, mucho antes que la Iglesia lo tomara por la fuerza y lo convirtiera en el internado. ¿Era su familia, no?
- De hecho… Todo lo que ven aquí, solía ser parte de mi casa…– sonrió con nostalgia, el contorno de sus ojos se pobló de arrugas. - Mis padres construyeron un colegio para educar a los hijos de sus trabajadores… Era su sueño, ya saben, hacer un bien a la comunidad
- ¿Y cómo…? ¿cómo…?
- Cuando mi madre murió, mi padre no fue capaz de seguir adelante. Abandonó a su familia y todas sus pertenecías… Nunca volvimos a saber de él. – Un pinchazo me recorrió el estómago, una historia demasiado familiar para ser coincidencia. Mr. B me miró con comprensión. Él lo sabía. – Después de que se fue, la Iglesia se hizo cargo de este lugar; transformaron todo, lo convirtieron en el centro de reclusión, como lo llaman ustedes. – Le agradecí que cambiara de tema, pero el pinchazo no desapareció.
- ¿Y qué…? ¿qué…?- Helena por primera vez temblaba. Tomó aire y dijo de una sola vez- ¿Qué tiene que ver él con todo esto?- todos sabíamos a quién se refería.
- Bueno… - comenzó el profesor, intentando nuevamente encontrar las palabras precisas- Gabriel es… Alguien que me está ayudando con todo esto. Lamento que lo hayan visto así. Anoche… bueno, no era una de sus mejores noches, ciertamente.
- ¿Por qué lo mantiene encerrado?- mi sangre volvió a helarse
- Es él mismo quién se encierra, querida. No le gusta ser… un peligro, para nadie.
- ¿Un peligro?
- Gabriel es un vampiro, Elizabeth. – dijo Helena con voz seca. Yo abrí los ojos como platos.
- ¡¿Y tú como lo sabes?!-grité poniéndome de pie de un salto. Me pareció extraño que me sorprendiera más eso, que el hecho en sí.
- Ya había juntado todas las piezas antes que entráramos ahí ayer. Los objetos perdidos, las pisas, el cuadro. Todo se explicaba bajo una sola palabra. Lo de ayer fue solo la comprobación
- ¡¿Y por qué no me lo dijiste?!- volví a gritar
- Pensé que no me creerías… Y también esperaba que todo fuera parte de mi imaginación… - se encogió de hombros ante la simplicidad de su respuesta. Yo también. Suspiré pesadamente.
- ¿Bueno y qué espera qué hagamos?
- Las he escogido a ustedes porque son mucho más especiales de lo que ustedes mismas creen, chicas. Con un poco de practica y entrenamiento, podrían hacer lo que fuera…- un ligero brilló fanático cruzó las pupilas de Mr, B
- ¿Esto no es solo por la historia de su familia, cierto?- susurré con desgano.
- No, es algo mucho más importante que sacar a un montón de monjas de un colegio- rió él.
- ¿Qué es?- Helena tenía el mismo brillo en los ojos. Yo puse los ojos en blanco y terminé por rendirme. ¿Podía hacer algo más que unirme a esta locura?
- Encontrar la Vacuna, por supuesto. – dijo en utilizando el tono solemne que sellaba el comienzo de algo inesperado.

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