11.5.09

La pláctica

Gabriel despierta antes que los sirvientes y la ama de llaves, toma un trozo de pan de la mesa de la cocina y sale por el extenso jardin interior, con su decoracion francesa de moda. El rocia estaba presente, la humedad estaba en el aire. Se coloco su abrigo negro, aquel que lo hacia pasar inadvertido entre la multitud, envolvio su cuello con un pañuelo de seda blanco. Camino por las desoladas calles hasta la direccion dada por aquel hombre, llevaba aquel papel grueso doblado dentro del bolsillo de su abrigo, lo sacaba de vez en cuando para verificar si realente era la direccion escrita por aquella hermosa caligrafia.
Entro a un callejon desolado, una puerta negra estaba en el lado derecho, no tenia ninguna cerradura. La empujo con el dedo indice y esta se abrio dando un chirridocasi tetrico. Subio las oscuras escaleras, viendo una vela al final. Al llegar al ultimo peldaño, la tomo y siguio el unico camino existente. Luego este comenzo a iluminar , con la presencia de velas puesta en candelabros. El pasillo se terminaba apareciendo un gran despacho junto con estanterias arrebasadas de libros, hojas sueltas y lo que podrian ser mapas. Gabriel se detuvo al terminar el pasilllo. mirando aquel ambiente casi intelectual. A lo lejos una puerta se abrio, oyendose unos pasos fuertes y firmes, Gabriel dio un paso inseguro hacia el frente para ver si esos pasos eran los de Leonard. Un figura masculino con un candelabro plateado aparecio, caminando hacia Gabriel, mostrando la misma sonrisa con la que le hablo la primera vez. Con un movimiento gracil, se acerco a su gran escritorio de caoba y dejo el candeladro sobre el. Levanto su mano y de forma educada la extendio hacia la silla frente al escritorio:

Por favor toma asiento, tenemso mucho que charlar -Leonard toma asiento, para luego tomar asiento Gabriel, Leonardo apoya ambos codos sobre los brazos de su gran silla y lo observa-

8.5.09

El Comienzo de un posible fin

Gabriel Von Dem, nacido el 19 de Noviembre de 1807, un dia considerado como los peores en la cual un niño pudiera llegar a este mundo. El clima era frío, las nubes cubrían el ya oscuro cielo de la tarde londinense, donde la luna llena era la reinante indiscutible. Hijo único, considerado prodigioso desde sus primeros años, fue educado por los mejores profesores que pudieran haber en ese momento. A petición de sus padres estudió derecho en la universidad mas cotizada, sus padres no estimaban en gasto cuando la educacion de Gabriel estaba involucrada. 

A sus 22 años, manejaba el negocio de su padre, asuntos legales de varias firmas,un futuro prometedor pero aun no estaba comprometido con ninguna señorita de sociedad. Sus padres lo llevaban a la gran parte de las fiestas de presentación a la sociedad de señoritas con padres de gran estatus. Gabriel solo las saludaba coordialmente y permanecía retraído toda la fiesta, como si realmente él no estuviera ahi. Los intereses de Gabriel eran realmente otros, pasaba la mayor parte de su dia en charla de letrados, bibliotecas, reuniones de escritores, entre otras participaciones académicas.En una de estas extravagantes y mal habladas reuniones fue donde Gabriel conocio al linguista Leonard Macowen, considerado loco y soñador, destacado entre las personas por su voz profunda y llamativa. Como costumbre, Gabriel era de los ultimos en retirarse de aquellas reuniones, charlaba con cada uno de ellos todas la reuniones cuando uno de ellos se le presentó, una persona de alta estatura, tez blanca como la luna cuando muestra por completo su rostro, sus ojos eran profundos y llamativos. Gabriel no dudo en acercarse, tampoco Leonard. 

La charla no se interrumpio en ningun momento, Gabriel sacaba a relucir todo su conocimiento acumulado por años de estudio, mientras Leonard se los revatía o corroboraba con gran conocimiento y sabiduría. Ya eran pasadas las 11 de la noche, una hora relativamente tarde, Gabriel tenia ganas de seguir oyendo los conocimientos de Leonard y Leonard tenia muchas cosas que enseñar, el tiempo no estaba en su favor ahora. Un poco inseguro Leonard habla con voz melodiosa:

-Mañana, alrededor de las 8:00 am -mientras toma su portafolio de cuero negro, lo abre con delicadeza y saca de el una hoja gruesa y pequeña, toma una pluma que estaba sobre un escritorio y la unta en la tinta, para escribir lo que parecia una direccion con una letra totalmente perfecta. Toma la hoja con sus alargados y palidos dedos, extiendola  hacia Gabriel.