14.11.08

Capitulo 0.

Recordar el momento más tenso de mi vida no solo es volver a ver las incontables imágenes de oscuridad de esa vieja habitación; también es volver llenar mis pulmones con el suave olor a polvo y a humedad, volver a golpear mi pecho con el inmovilizante frío, volver a acalambrar mis pies con las maldita posición de prisionera y, por supuesto, volver a sentir las invisibles, pero reales, convulsiones que comenzaban débiles en mis manos, congeladas por el contacto con los grilletes, y luego recorrían mis brazos aumentando de intensidad, erizando mi piel, como una onda expansiva.
No es solo recordarlo, como una visión; de hecho, pocas son las imágenes que puedo ver, la mayoría las he inventado con el tiempo.
No. Es volver a sentirlo. Volver a vivirlo.
Se que Helena siente lo mismo, aunque no lo diga. Y Selene también, aunque lo niegue.
Ambas estuvieron conmigo esa noche; recuerdo la pálida y amoratada cara de Helena que temblaba a mi lado mientras Selene hacía lo imposible por soltarse. Por supuesto, al final lo logró; aún eran los tiempos en que nada se le hacía imposible. Gracias a ella salimos de ahí; listas para vivir una historia mucho mayor… una que apenas comenzaba.

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