14.11.08

Capitulo 1.

Quizás sería mejor explicar la historia desde el comienzo; aunque a duras penas puedo recordar, o decidir, cuál fue.
Seguramente el hecho que marcó un verdadero inició, fue cuando Helena y yo nos conocimos; sin razón o sentido aparente; solo por simple casualidad; como todas las cosas importantes que en realidad suceden en la vida.

Fue en un día como cualquier otro dentro del internado donde estudiábamos. No hacía mucho calor, ni mucho frío. Todo era tan normal, que me cuesta identificar el recuerdo específico dentro de los miles de días de hastío que pasamos ahí. Sé que una tontería me llevó a tomar otro camino, uno diferente del que acostumbraba, hacia la sala de clases. Digo que es una tontería, porque de hecho, lo fue. El corredor del primer piso, el camino más corto desde mi dormitorio al salón estaba cercado por alguna razón poco relevante. Tal vez alguien había rociado algún asqueroso líquido de dudosa procedencia o algo así. Lo cierto, es que me vi obligada a dar media vuelta y recorrer la mayoría del segundo piso para bajar por la escalera más lejana a mi dormitorio. Por alguna extraña razón Helena estaba ahí.

- ¿Dando un paseo, Elizabeth?- me dijo con una sonrisa amable, pero sarcástica.
- No, solo intento… ¿evadirme?- respondí un tanto distante. Ya estaba bastante irritada por romper mi rutina y además soportar el hedor que recorría todo el internado. No pude reprimir una ligera mueca de asco.


- ¡Ah!… veo que te has encontrado con… aquello… - dijo misteriosamente. Algo me hizo pensar que tenía más información de la que yo deseaba saber.
- Sip –volví a responder con distancia, aunque esta vez, tal vez motivada por la precaución. Helena hizo el ademán de querer decir algo más, pero en ese momento el timbre para entrar a clases rugió con toda su furia.
- En fin…- suspiró encogiéndose de hombros- te veré en clases- finalizó antes de salir corriendo escaleras abajo.

Helena era una chica rara. Eso lo supe desde el primer día en que la vi en el internado, y por supuesto, lo que dijo -o más bien no dijo- ese día no me alentó precisamente a cambiar de opinión. Mientras la observaba, más tarde en el salón, me pregunté si estaba siendo demasiado prejuiciosa con ella. La verdad es que hasta ese momento, apenas nos habíamos saludado una vez.
Somos muy diferentes, dijo una pequeña voz dentro de mi cabeza. Seguramente, respondí con lógica; aunque… bueno, no se podía decir que en realidad la conociera como para asegurarlo.
El resto del curso tampoco la conocí bien; muchos creían que era toda una cerebrito, porque se sentaba en la fila inmediatamente frente al pizarrón, y era la primera a quien los profesores acudían cuando necesitaban ayuda; claro, eso sin mencionar sus lentes. Lo típico. La imagen clásica. Aunque ahora que lo pensaba con detenimiento… tal vez no era tan así. Nunca la vi levantar la mano para responder algo especialmente brillante, por ejemplo. Más bien al contrario. Simplemente asentía con la cabeza y escribía más rápido de lo que jamás había visto. Por su expresión siempre supuse que lo entendía todo… pero lo mismo podrían decir de mí… Por otra parte... Mis pensamientos se desviaron de nuevo al hedor proveniente del primer piso. Aquél no era el primer atentado con que las mojas tuvieron que lidiar ese año. Una serie de eventos desafortunados las habían perseguido desde que mi generación llegó al internado. Mis pensamientos se desviaron otra vez, repasando lo que acababa de cavilar. Desde que mi generación llego al internado. Por alguna razón sabía con absoluta certeza que Helena no era ajena a esos hechos, y sin embargo tampoco tenía ninguna prueba para culparla. Ni aunque la tuviera diría algo, por cierto. La Madre Superiora venía necesitando algo que hacer en sus ratos libres. Pero esa chica parecía tan calmada en clases. Tan cooperativa. Tan atenta. No podía imaginarla haciendo desmanes. No me calzaba la imagen mental. Mi frustración comenzaba a crecer conforme mi imaginación exacerbaba las cosas. Pero saqué algo en limpio después de analizarlo y analizarlo: definitiva y tajantemente Helena era una chica rara.

No hay comentarios: