4.3.09

Capitulo 14.

El llamado salón, en realidad era más bien, una especie de bunker. No tenía ventanas, ni adornos, solo era una gran sala vacía y cerrada. Cerrada por completo. No había forma alguna de poder escapar. Dónde nos metiste, Elizabeth, eran las claras palabras que leí en toda la cara de Helena.

Selena había caminado delante nuestro mientras nos conducía, hablando en clave con su compañero. Le decía cosas que no tenían ninguna significación para mí, y que de hecho parecía más una discusión de zoología, que una clave secreta. El hombre hablaba constantemente de un halcón que sobrevolaba la cordillera, y Selene le respondía que era imposible, que en nuestra cordillera solo hay cóndores y aves de rapiña, y que el maldito halcón no tiene nada que hacer ahí. Estaba confundida, temblaba, y empezaba a sentir hambre y sueño por primera vez desde hacía días. Helena estaba igual, incluso con la cara más pálida, si era posible.

- Elizabeth. – se habló Selene con una voz demasiado calmada para causar una buena impresión. Yo solo la mire, esperando que continuara.
- Será mejor que hables claro – sugirió el hombre que nos acompañaba. No supe si se refería a mí, o a ella.
- Me dijiste que el hombre que deseas rescatar es tu profesor de literatura.
- Así es, Mr. B nos ha hecho clases desde, no se… siempre… - intenté mantener la calma, y parecer segura de mí misma, pero Selene me ignoró.
- Y el otro hombre…
- Gabriel – interrumpió Helena. Selene la miró con furia.
- Como-se-llame – sonrió conteniendo aire. – ¿Es el ayudante del profesor?
- Si…
- ¿Y es una criatura?
- ¿Ah?
- Un ser… de la noche…
- Supongo que… ¿si…? - Dije dudando de todo. Selene soltó el aire que estaba conteniendo.
- Y me puedes explicar que rayos hace este… sujeto…
- Vampiro – acotó el compañero
- Un vampiro…¡¡¡ un VAMPIRO!!! ¡¡¡… en medio de la cuidad, siendo el ayudante de un profesor de colegio!!! – parecía que la paciencia de nuestra nueva compañera había llegado al limite. Me alejé lo más posible, por mi vida. Con ese furor en sus ojos, Selene era capaz de enterrarme las garras en el cuello, o algo peor.
- Gabriel también lo necesita. – susurró Helena logrando que la atención cambiara de dirección, lejos de mi. Suspire de alivió.
- ¡¿ASÍ QUE LO SABÍAS?! – gritó Selene.
- ¿Lo sabías? – Pregunté yo, sin entender nada. - ¿Qué sabías?
- Solo una pequeña parte… Cuando practicábamos logré adentrarme un poco en la mente de Mr. B… Él trató de ocultarlo lo más posible, por supuesto… No quería que nosotras nos involucráramos…
- Por el amor de todos los santos – suspiró Selene
- Lo siento, Elizabeth.
- ¡Pero sigo sin entender nada! ¡¿Qué es lo que sabes Helena?!
- No puedo decírtelo. – Helena se había sentado cerca de la pared, y ocultaba su cara entre las rodillas. Me acerqué y tomé temblando, sus frías manos. - No puedo decírselo a nadie…
- Por supuesto que no puedes. – susurró Selene – Esto nos lleva a rehacer por completo todos los planes…Vamos, chicas, tenemos que trabajar.

Nos pusimos de pie, y seguimos a Selene fuera del bunker, claro, sin saber a dónde, ni cuándo, ni cómo, rescataríamos a Mr. B, a Gabriel, y a esta… cosa.